DEL PESO RELATIVO DE LAS ALMAS
X. Andrade

Dos balazos a infantes son el motivo de esta historia. El primero, un niño trabajador asesinado a sangre fría y a quemarropa por un guardián privado. La segunda, una niña escolar muerta accidentalmente, en un tiroteo entre asaltantes y policías. Ambas historias entretejen a distintos actores del drama de la seguridad pública en el Guayaquil amurallado, a la vez que nos hablan de diferentes espacios e importancia que la violencia adquiere en la imaginación mediática.

El primer asesinato es de un salvajismo que debería haber llamado a cuestionar una política municipal fundamental: la creciente privatización de la seguridad en manos de criminales despiadados en potencia. La vía Perimetral fue el primer escenario, donde tuvo lugar el macabro ajusticiamiento de Ruben Darío, quien, habiendo sido abandonado por su padre, mantenía a su familia laborando como reciclador de basura en las calles de la Isla Trinitaria. Jugando con sus amigos, robó la chompa de un guardia de una empresa aledaña. Al ser descubierto, imploró por perdón por su travesura a la vez que devolviera la prenda. Su ajusticiador, incapaz de controlar su odio frente al indefenso, clamó la venganza como un espectáculo machista y una lección represiva a ser disfrutados por el resto de sus colegas y frente a los traumatizados amigos del niño. El caso desapareció de la prensa en un par de semanas.

La segunda muerte es producto del azar y no del cálculo deliberado. Un establecimiento comercial atracado por delincuentes que habían convertido su visita al mismo en una práctica rutinaria. Una bala cruzada entre el tiroteo y la persecución. Una buseta escolar parqueada en las inmediaciones. Una niña de clase media, Natalia, sentada en el lugar y en el momento equivocados. El lugar erróneo, eso parece ser lo más importante, demasiado cercano a la utopía separatista de las elites. La diferencia clave en el tratamiento de los medios radica precisamente en el locus de la violencia: Samborondón, territorio reclamado por las clases altas en su repliegue hacia espacios supervigilados y ciudadelas fortaleza. Este caso ha desatado la supuesta preocupación social de los medios, o, para ser precisos, su agenda más represiva.

Articulistas consternados, cartas de opinión, primeras planas en la prensa escrita. Arengas a través de la radio. Velas encendidas en los sets de los noticieros televisivos para convocar a una marcha pública. Vela tras vela, sus palestras son ahora verdaderos altares al negocio de la violencia. Anuncian con sangre fría el desfile de las estrellas, aunados esta vez a la familia afectada gracias al cinismo que caracteriza el tratamiento mediático. La segunda marcha pública resultante de la politización del problema de la seguridad pública, orquestada con la venia directa de las principales autoridades locales. Tan “blanca” como la primera manifestación enfatizando sus continuidades y las de sus personajes. En esta ciudad, donde el dolor de quienes son afectados por la delincuencia suele ser explotado eficazmente, hasta las almas de los niños pesan diferente. Asicomo los despliegues periodísticos que las iluminan o las desaparecen.

   
mas experimentos descargar pdf
volver
Todos los derechos reservados, Corporación Full Dollar, Experimentos Culturales 2006.