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Net.Art y Punto El actual desarrollo de la tecnología comunicacional se presenta en todos los ámbitos de acción social del mundo globalizado. Situación que irremediablemente afecta los procesos culturales que nos rodean, marcando el paulatino desarrollo de nuevas relaciones de poder y nuevas formas de irreverencia, referentes al uso y control de la información. Es evidente que la institución del arte a partir de los años 60 ha sufrido un proceso de constante redefinición estructural. Los procesos de experimentación artística vividos a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado han demostrado el interés de desarrollar una nueva visión del arte, capaz de abarcar nuevas lecturas de si misma, incorporando nociones provenientes desde fuera del discurso artístico. El Net.art, se caracteriza por la creación de intervenciones artísticas basadas en las dinámicas de trabajo en redes (Networking) su interés es aprovechar la dimensión social que el Internet dispone, de manera que sea posible superar la noción monolítica de arte. Además propone un sentido de obra abierta que invita al público a participar del proceso creativo, desarticulando así con los conceptos convencionales de autoría. Gran parte de sus principales exponentes no se consideran a si mismos como artistas, son ingenieros en sistemas o colectivos donde trabajan especialistas de la informática, activistas políticos, ecologistas etc.... La mayoría de estas intervenciones han sido pensadas para funcionar en circuitos externos a los del arte. Las propuestas del Net.Art se proponen interferir en el espacio social de la información, extendiendo sus significantes a otros ámbitos de la sociedad, para superar la reducida relevancia de la auto referencia en el mundo del arte. Según Gianni Romano estos artistas no pueden ser regulados por los mecanismos de la institución arte: " para ellos no es tan importante establecer cual es el arte del futuro; en realidad parecen más interesados en cual será la sociedad de mañana"1 . El proceso creativo entendido sin un interés estético final, proponiendo ante todo una intervención social basada en la información difundida por redes electrónicas como medio y soporte del trabajo artístico. Su interés básico se trata de motivar acciones y despertar reflexiones colectivas que planteen un circuito interactivo de intervención pública. Entre los más representativos resulta imprescindible mencionar obras como "WaxWeb" de David Blair (1994), primer proyecto ínter textual de experimentación cinematográfica en Internet; äda'web de Benjamin Weil (1994) quien propuso una especie de taller colectivo de artistas que deseen trabajar con las herramientas y el espacio de Internet; Irational.org sitio con actitud irreverente contra toda idea preestablecida (1994); el proyecto SWARM (1998) de Electronic Disturbance Theater; los diferentes tipos de sabotaje que el colectivo ®(TM)ark viene realizando desde 1997, entre otros. Uno de los pioneros fue The File Room (1994) de Antoni Muntadas quien después de vivir la censura de un video documental suyo por Televisión Española, plantea junto con investigadores de la Universidad de Chicago la creación de un archivo digital que mediante la activa participación del público mantenga una base de datos que trate el tema de la censura en el arte. Actualmente es el mayor archivo sobre la censura en el mundo, de tal forma que se ha constituido en un servicio de carácter social que no solamente aborda la censura en el arte, sino la censura a la información y el conocimiento en general. Un aspecto interesante acerca de esta obra es que propone un método inteligente de desarticular los discursos de poder y sus intentos de controlar el flujo de información en Internet. Hace de la censura un alimento que promete mantener el Internet como un espacio sin prejuicios, ni discursos unilaterales. El Internet es aprovechado como una herramienta efectiva de acción social, que pone a circular masivamente un sentido crítico de los valores y practicas institucionales de las telecomunicaciones y su influencia sobre los procesos culturales. Es así que la dinámica de participación es donde reside el valor artístico de este tipo de intervenciones en línea. En latino-América el proceso más interesante en este sentido se da a partir de 1997, con la promulgación vía Internet del manifiesto zapatista y el enorme flujo de correo electrónico que discutía acerca de los textos escritos por el subcomandante Marcos . Cientos de activistas de todas partes del continente formaron una red de adhesión electrónica a la causa zapatista. Uno de los términos más interesantes acuñados por este proceso fue el de "desobediencia civil electrónica " que llamaba a los partidarios del movimiento ha irrumpir en la red mundial con una actitud subversiva frente al orden establecido y sus sistemas de control, sin excluir al propio Internet. Sin embargo el contexto latinoamericano ha jugado en contra de esta y otras iniciativas, no solo por el bajo porcentaje de usuarios en línea, sino también por el bagaje histórico de la cultura política en la región. Los movimientos sociales no han podido inventar formas alternativas de uso del Internet, ignorando sus posibilidades de convertirse en un sitio de encuentro social y reduciendo su poder de convocatoria con prácticas panfletarias poco efectivas para la lógica de acción en la red. Por otro lado en el mundo del arte los artistas latinos todavía se ven afectados por recelos autoriales provenientes de las nociones de originalidad aun vigentes en nuestro medio, situación que ha dificultado estructurar procesos creativos por fuera de la autoreferencialidad del mundo del arte. En Europa y EUA por otro lado, la desobediencia civil electrónica, esta siendo ampliamente explorada, y redefinida como una actitud indispensable para el fortalecimiento de una cultura electrónica propositiva capaz de otorgar una actitud solvente frente a los discursos del poder y la industria cultural. El ejemplo más representativo de desobediencia civil electrónica fue el proyecto SWARM2, producido en 1998 por el colectivo Electronic Disturbance Theater y surgió en primera instancia en apoyo al zapatismo. La acción fue catalogada como un cibersabotaje y se baso en el Bloqueo de tres sitios específicos en Internet: El site oficial de la presidencia mexicana, el site del pentágono, y el de la bolsa de valores de Frankfurt. Lo que hicieron es crear un programa llamado FloodNet que envía ordenes de recarga a la pagina que se piensa atacar. Si varias personas pretenden acceder simultáneamente a cualquiera de ellas se produce un error y la página colapsa. La expresión "derechos humanos", fue sistemáticamente cargada en el motor de búsqueda de cada página, el resultado de dicha búsqueda siempre arrojaba la expresión "not found". Más de 20000 usuarios de varias partes del mundo respondieron a la convocatoria. Si bien es cierto los sites afectados pudieron solventar el problema en unas pocas horas, el éxito de la propuesta esta en crear un precedente que abra a la posibilidad de otro parecido, es decir, su poder se sustenta en la amenaza. Juan Martín Prada afirma: " En la cultura de los medios, lo catastrófico para el sistema no es la perdida de información, o su fuga, sino su interrupción" 3 En este sentido el Internet proyecta simultáneamente la ilusión de control y libertad, donde el anonimato teme ser monitoreado, en una suerte de incertidumbre que provee tanto a las grandes corporaciones como a los simples usuarios el mismo grado de vulnerabilidad. Situación que evidentemente preocupa más a los unos que a los otros. El ataque a la red desde la red, constituye un sentido de autoconciencia crítica capaz de articular un efecto de trasfondo vivencial y psicológico en la percepción y uso del Internet. Es un proceso de decodificación del mismo lenguaje de redes con la intención de valorizar la libertad de acción en Internet por sobre los postulados corporativos de control que insisten permanentemente en la búsqueda de seguridad y orden para el Web. Es común encontrar clasificadas acciones de Net.Art como ataques informáticos perpetuados por Hackers, a la final tienen un patrón similar de conducta, la diferencia radica en la intencionalidad de su intervención en la red4. Se han planteado nuevas terminologías con el fin de describir de mejor manera este tipo de acciones: Artivismo, Hacktivismo y Art-Hacktivismo . La diferencia entre un hacker y un hacktivista consiste en que las acciones del uno buscan el beneficio personal, en cambio el otro pretende que sus intervenciones susciten reflexiones sociales y culturales desde el Internet. Después de todos los intentos de fuga de los espacios convencionales del arte como galerías y museos para apropiarse del espacio público; y luego de todas las propuestas contrarias a la objetualidad del arte y a la exaltación del gesto artístico. El Net.Art cuestiona la relevancia misma del artista en el proceso creativo, propone una crítica abierta a los conceptos autoriales, acercándose a las idea de Beuys que proponía que toda persona es un artista. Cuando la tradición del arte contemporáneo intenta abarcar e incluir al Net.Art, este juega un doble papel destinado a escribirse en los términos de una lógica del límite, habitando un dominio inicial sobre el que mantiene el doble vínculo de una relación al mismo tiempo de pertenencia y rebasamiento, de inclusión y desbordamiento. El Net.Art entendido dentro de la lógica de las vanguardias artísticas se inscribe en la tradición de la autocrítica inmanente de dichos procesos. Sin embargo la autocrítica es ejercida más allá de los intereses formales o estéticos del mundo del arte, p roponiendo principalmente extender su significación por fuera de la lectura de la tradición artística, y participar de reflexiones sociales, políticas y culturales. Haciendo del discurso artístico una excusa que permite a su vez la intervención de sus propuestas en circuitos culturales más amplios, y pone en evidencia la reducida relevancia que tiene el mundo del arte en el discurso social. Es interesante como el membrete de "artístico" puede ser utilizado como una credencial que legitima intervenciones de tipo social que no buscan ser argumentada desde el campo de las artes. Es el caso de ®(TM)ark (léase artmark), organización con base en Internet que utiliza el sabotaje con fines sociales. Su funcionamiento es similar al sistema inversor de las corporaciones, aunque ellos ofertan productos de sabotaje a través de un peculiar tablón de anuncios: desde sus páginas, el usuario puede acceder a la información sobre diferentes iniciativas en línea y fuera de línea, y también tiene la posibilidad de invertir su dinero en ellas para que consigan hacerse realidad. Sus propuestas están basadas en la mezcla de proyectos que tienen lugar "en el terreno de la simulación" páginas web con repercusión mediática- y "en el terreno de lo real" -acciones de sabotaje de carácter local. Uno de sus tantos proyectos es el de la creación de paginas web falsas que pueden llegar a suplantar a las verdaderas. En 1999 cuando el actual presidente de los Estados Unidos George W. Bush se encontraba en plena campaña presidencial este colectivo creo una pagina de Internet con el nombre de dominio: GWBush.com, la cual en apariencia simulaba la estética de la verdadera pagina oficial del candidato del partido republicano que era: GeorgeWBush.com. Obviamente los contenidos de la primera eran diametralmente opuestos a la segunda. La idea fue la de difundir información real acerca Bush que no era precisamente a su favor y además provocar una respuesta violenta y censuradora por parte del entonces candidato presidencial, con el fin de minar sus posibilidades de ganar las elecciones. A pesar de que el objetivo último no pudo concretarse, el primero objetivo se dio casi de inmediato cuando los abogados de Bush se quejaron con la comisión federal de elecciones y enviaron a ®(TM)ark un carta amenazadora exigiendo la salida del aire de dicha pagina web. También fue noticia internacional la manera en que Bush respondió a un periodista que le preguntó por televisión acerca de la pagina y en ese entonces Bush dijo: "There ought to be limits to freedom," (debe haber limites para la libertad). Este grupo hace uso de los sistemas de información mediáticos como herramienta de sabotaje cultural capaz de fomentar cambios reales en el acontecer social. En fin el Net.Art entiende al arte como una metodología de acción cultural que despierta reflexiones por fuera del debate de las artes. Además considera el proceso de creación como un acontecimiento colectivo, que es válido solo como una forma de comunicación social que plantea el diálogo entre los participantes, a fin de proponer un imaginario social mucho más rico y complejo que el que se da desde la mirada de la industria cultural. Por: Lucia Malo ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------- |
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1.- Romano Gianni, Estrategias del arte en la red, Revista Lápiz número 168.P. 55 2.- Wray Stefan, Chronology of SWARM, Septiembre 1998. 3.- Prada Juan Martín, El net.art, o la definición social de los nuevos medios. 4.- Baigorri, Laura (2003). "Recapitulando: modelos de artivismo (1994-2003)". Artnodes |
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